Compartir

El sábado, Osasuna dejó a sus aficionados completamente helados. No he percibido ni siquiera un cabreo generalizado. Sólo deseos de que esto cambie. Alguno, incluso, se alegró de no jugar la Fase de Ascenso. Si, claro está, esto supone un cambio de timón en el banquillo y un cambio de rumbo en la política y modelo de club.

A pocos pudo sorprender el partido del sábado en Valladolid. A muy pocos. Cierto es que esperábamos que Osasuna hiciera algo que no ha hecho durante toda la temporada. Lo esperábamos más por fe que por lo que habíamos visto sobre el campo. Esperábamos un equipo con espíritu y con alma (que no con broncas), ambicioso (que no ansioso), valiente (no por supuesto timorato)… Sin embargo, cuando el encuentro llegó al descanso y vimos la imagen mostrada, con nueve disparos del Valladolid por ninguno de Osasuna, nos desengañamos. Estaba claro que íbamos a ver el Osasuna de siempre. Ese Osasuna que ha ganado hasta ocho partidos con 10, 15 ó 20 minutos muy buenos, arreones en los que casi siempre anotaba, pero que no ha realizado ningún partido completo esta temporada. El mejor de todos quizás, el que perdió en casa ante el Real Zaragoza. Por cierto, con un juego más directo y sin tanto toque atrás y hacia atrás. Lo que sucedió el sábado es que esos 20 minutos decentes de empuje no bastaron ante un rival bueno, que se estaba jugando lo mismo que tú y que mostró tener un plan. Un Valladolid que aprendió de los errores (encaja menos goles) sin olvidarse de las cosas que hacía bien.

El partido del Nuevo José Zorrilla no pudo defraudar, en el fondo, a nadie. Y es que Osasuna ha sido esto durante gran parte de la temporada. El choque del sábado sólo pudo defraudar a quien no ha seguido a Osasuna a lo largo de toda la temporada. Tampoco sorprendieron las excusas en rueda de prensa, esta temporada ha habido un máster en excusas. Eso sí, lo que ha faltado día tras día es una pizca de autocrítica. No os equivoquéis, no pido flagelaciones, con un poco de autocrítica nos habría bastado. Un poco, nada más.

Así pues, el choque de Valladolid fue el claro reflejo de lo que se ha visto en toda la temporada. Una campaña resumida a la perfección por el gran César Oroz. Cuatro viñetas superan con holgura a cualquier certero análisis de expertos.

¿Quién ha fallado?

¿Quién ha fallado? ¿Quién debe asumir responsabilidades? ¿Hay que realizar cambios? Es el momento del análisis, ya que los entrenamientos ya han terminado así bruscamente después del último partido. Me extraña que no se haya realizado ni siquiera una barbacoa de despedida. Lo dicho, es momento de reflexión. Se nos vendió un equipo a batir, aunque luego alguien se apresuró a decir que el objetivo no era otro que salvar la categoría con holgura. Luego, se vendió el hecho de que entrar en la Fase de Ascenso ya era un logro. Pues bien, un equipo con uno de tres los presupuestos más altos de la categoría, se ha quedado octavo. Esa es la realidad. Con fichajes teóricamente de relumbrón y con un entrenador que hacía mejorar a sus futbolistas y de cantera.

Lo cierto es que, o los jugadores no eran tan buenos como se nos vendió, o Diego no ha sabido sacar su mejor rendimiento, o las dos cosas a la vez. Lo cierto es que es una temporada perdida, porque ni siquiera se ha dado paso a algún canterano que pueda ser aprovechable en la próxima década. Si acaso Kike Barja, que pasó de no valer, a ser fundamental a no valer de nuevo en el último tramo de la temporada. ¿Ha fallado la política de fichajes? ¿Ha fallado el entrenador? ¿Han fallado los dos? Muchas preguntas hay que plantearse en estos momentos. Y muchas otras como: ¿Qué modelo de club queremos? Está claro que con 11 canteranos no puede jugar ningún equipo. Pero, ¿de verdad es necesario fichar 13 jugadores todos los años? Habiendo internacionales en categorías inferiores, ¿ninguno ha podido dar el salto al primer equipo para gozar de minutos y seguir creciendo? Y me dirán que el Promesas ha descendido de categoría. Yo les digo que no pido que suban once pero, ¿tres o cuatro? Cuando subieron los Berenguer, Garcías y compañía, el equipo estaba en Tercera. Busquets y Pedro salieron de Tercera. Osasuna descendió de primera el año pasado y algún jugador siempre es apetecible para otros clubes. Una cosa es que no haya equipo para mantener la categoría, o que no se haya podido mantener porque no se ha podido competir, y otra bien diferente que no haya jugadores interesantes. Quizás no para jugar de titulares indiscutibles. Pero Buñuel y Álvaro Fernández (internacionales) salen mal, David García y Miguel Olavide no tuvieron oportunidad, Miguel Flaño no juega hasta las cinco últimas jornadas (en las que le quitó el puesto a Aridane), Kike Barja eclipsado por un cedido que no mejor su nivel, Javi Martínez no tiene ningún minuto, Miguel Díaz no sabemos si quiera si da o no el nivel en Segunda… ¿Para qué necesitamos entonces Tajonar? Eso sí, en el tramo final de temporada, por si acaso, se anunciaron las renovaciones de varias perlas de la cantera.

Algo hay que cambiar, sobre todo porque la afición ha sufrido un desapego importante con su equipo. Y eso me parece lo más grave. Hay que ser claro, no mentir, no engañarnos, no hacernos trampas al solitario. ¿Qué modelo de club queremos? Trazar un plan y seguirlo hasta el final. Pero hay que tener un plan, y todas las palabras y las decisiones tienen que ir en esa línea. No se puede hablar de cantera y llenarse la boca de hablar de canteranos y navarros y hacer la campaña que hemos visto. No un año más, por favor. Porque cuando fías todo a estar en Primera y no consigues el objetivo, poco te queda detrás.

Rueda de prensa de Diego Martínez

Resumen del partido

Resumen del ‘Osasuna a Ritmo de Rock Roll’

‘La Contra’ de ‘El infiltrado en Tajonar’

El ‘Sospechoso habitual’ de las transmisiones de COPE, Javier Salvador ‘Xaba’: El Infiltrado en Tajonar.

‘Vísperas de mucho, días de nada’. Esta sentencia fatalista del refranero español, muestra lo que termina por ser una decepcionante temporada del equipo rojillo, con Diego Martínez al frente.

El partido del sábado en Pucela es el fiel reflejo de una temporada, donde en casi ningún momento hemos sabido ir, a favor de viento y marea.

La temporada comenzó con aquellas nefastas declaraciones de autoetiquetarnos ‘el equipo a batir’. Fijaos si había formas de vender un proyecto ambicioso, de una manera más equilibrada y que no obligase desde el minuto uno a los jugadores y cuerpo técnico.

Más allá de todo ello, y pese a un buen arranque de Osasuna, que llegó a ser líder en el primer tercio de liga, el contenido futbolístico era escaso con mucha más efectividad que fútbol.

Agarrarte al resultadismo, con uñas y dientes, termina siendo pan para hoy y hambre para mañana, ya que el día que no sale el resultado, no te queda nada. Hay varios partidos en la hemeroteca. Por el contrario, tenemos el partido del Zaragoza, donde nos llenó más, que muchas otras victorias, fue un oasis dentro de una árida temporada.

La ilusión del buen trabajo visto en los entrenamientos, pocas veces se vio reflejado en el campo a lo largo de la temporada. Ni siquiera esa fortaleza defensiva que vendimos algunos, fue tal, ya que sistema defensivo y jugadores de forma individual quedaban en entredicho muchos días.

Esa ilusión inicial pronto chocó con la cruda realidad, al igual que sucedió ayer, como he dicho, vísperas de mucho, días de nada.

Si la de ayer era la final de las finales, ni el técnico supo plantear el partido, ni los jugadores supieron jugarlo, aunque sinceramente, este partido ya lo habíamos visto, sólo que el Valladolid fue más rival, que los que nos hemos encontrado otros días y que Osasuna no se presentó en Zorrilla, hasta que vio todo perdido, y ya fue tarde.

En lo positivo del año; me quedo con las llegadas de Torró y Sergio, e incluso algún otro al que veremos a mejor nivel, en un ecosistema más adecuado. La aparición de Kike Barja y el crecimiento de Unai García, nos genera ilusión, para mantener el núcleo de casa, e incluso la salida de David a León, que le ha permitido no perder un año y reciclarse para volver.

Me quedo, por supuesto con la afición. Esa que ha apoyado en los momentos más duros, me quedo con los que hemos apoyado (contra viento y marea) y también con los que han sido más críticos, porque ahí también encontraremos argumentos para mejorar.

Pero sobre todo, me quedo con el grupo de ‘Osasuna a Ritmo de Rock & Roll’, que en los partidos más duros, siempre hemos mantenido la alegría, sacando cositas de la chistera, para amenizar a los oyentes.

No tengo claro, si Diego va a seguir o no. Pienso que es un gran entrenador, pero que no ha sabido adaptarse a Osasuna. Comenzar un proyecto con tantas dudas, termina con una destitución en las primeras jornadas (Cuco, Mendi, Martín).

Esta semana sabremos cosas; si sigue o no, si viene un Fran Escribá (por dar un nombre) o apostamos por alguien que conozca el club (creo que no es la idea), vamos a conocer el futuro del Promesas (ojalá de la forma que yo deseo, aunque me preocupa que Braulio no lo haya comunicado ya), además de que empezarán a salir fichajes, porque ya tienen cosas cerradas.

Una despedida especial deberían tener jugadores emblemáticos como son los hermanos Flaño y Miguel De las Cuevas, grandes futbolistas y mejores profesionales, que lo han dado todo por este equipo.

Va a ser otra vez un verano para ilusionarnos, ojalá con algún canterano más allá de los fichajes, pero sobre todo, con un estilo de juego que nos divierta un poco más, ya no pediremos resultados, porque si propones más estás más cerca de ganar.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here