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Íñigo Berrogui, en el campo del Soto de Lezkairu.

Este joven de 21 años ha reaparecido con el Lezkairu dos años después de caer lesionado y tras sufrir dos duros golpes: una rotura de ligamentos de la rodilla y una operación de un tumor maligno en la pierna.

Hace dos años que Íñigo Berrogui Morrás se rompió el cruzado jugando con el Lezkairu. Cuando se encontraba casi recuperado le dijeron que tenía un tumor del que tenía que operarse y que posteriormente resultó ser maligno. Ahora, plenamente recuperado, reapareció con su equipo en Villatuerta.

¿Cuánto tiempo ha estado apartado de los terrenos de juego?

Casi dos años. Me lesioné en el tercer partido de liga ante el Artajonés en 2016.

¿Qué lesión fue exactamente?

Fue una rotura completa del ligamento anterior y algo del menisco interno. Me dijeron lo típico, seis, siete u ocho meses. Mi intención era volver a los terrenos de juego la temporada siguiente. Pero duró más de lo que en principio pensaba.

En principio me llevaron a la clínica San Miguel y me dijeron que no tenía nada, que estuviera 20 días de reposo. Conforme pasaron los días, vi que aquello no mejoraba y me fui a Zentrum. Allí Javi Sanz me dijo que había algo más, que me tenía que hacer una resonancia. Me deron cita con el traumatólogo en San Miguel y el doctor Barroso vio que tenía roto efectivamente el ligamento.

Sin embargo, ¿eso no fue lo único que le sucedió?

No. En una revisión de cómo iba la rehabilitación, Javi Sanz me vio un pequeño bulto en el muslo. A mí no me dolía nada y ni siquiera me había dado cuenta de que tenía nada ahí. Me dijo que me lo mirara y eso es lo que hice, cuando terminé la rehabilitación de la rodilla. En septiembre me lesioné de la rodilla, en diciembre me operaron y en marzo me fui a mirarme el bulto. Me hicieron ecografía, resonancia, resonancia con contraste… En esas pruebas no se apreciaba nada, pero algo había. Me derivaron a Ubarmin y me dijeron que me iban a operar para extraerlo, analizarlo y conocer cuál había sido la causa de ese bulto.

Me operó el doctor Sánchez Villares a principios de agosto de 2017. Debió ser una operación sencilla y me dijo que todo había ido muy bien, que el bulto estaba suelto y que no tenía mala pinta. Sin embargo, a las tres o cuatro semanas fui a por los resultados de la operación y me dijo que en el análisis que habían hecho había salido que parte del tumor era maligno. Que era una parte pequeña pero que había que volver a operar para limpiar bien la zona. A los dos días, a principios de septiembre, me volvieron a operar. Me dijeron que había salido todo bien y que me iban a tener controlado.

“Lo primero que me vino a la cabeza es que tenía que sacarlo adelante con el apoyo de todos”

¿Cómo fue la recuperación de las intervenciones para quitar el tumor?

La primera vez sí se me infectó la herida y estuve todo el mes de agosto con las grapas y con pus. Sí que fue un mes de agosto algo complicado. Llegué a la siguiente operación casi sin cicatrizar. La segunda también ha sido algo más difícil por el tema de la rodilla. Había perdido masa muscular después de estar un año sin hacer nada y encima me quitaron parte del músculo. Me costó un poco, la verdad.

El equipo, desde el primer momento, tanto con la lesión de rodilla como lo otro, se han preocupado mucho por mí. Tanto compañeros como dirigentes han tenido un trato muy bueno hacia mí.

¿Cuándo ha superado ya todo definitivamente?

Volví hace un par de semanas. El test de rehabilitación de Zentrum me salió muy bien y me dijo que ya podía volver a empezar. Que no tuviera miedo, porque llevaba dos años operado de la rodilla, que el ligamento ya estaba recuperado y que podía volver a jugar de nuevo. Hice dos semanas de entrenamiento y el otro día jugué mi primer partido después de dos años en Villatuerta ante el Ondalan.

“Me canso bastante rápido, la verdad, pero tengo muchas ganas de estar a tope”

¿Qué sintió?

Fue un poco raro. Muy contento. Bajaron a verme mi hermano y mi padre y la verdad es que muy satisfecho. Me canso bastante rápido, la verdad, pero tengo muchas ganas de estar a tope.

En estos dos años, supongo que habrá vivido en una noria de sentimientos.

La verdad es que sí. Cuando me operaron de la rodilla, me dijeron que no era muy normal la rapidez que llevaba yo en la recuperación, todo iba muy bien. A final de temporada bajé incluso a trotar un poco. Llegó el verano noté un pinchazo en la rodilla bajando unas escaleras y no pude empezar la temporada porque el dolor iba a más. Mientras tanto salió lo del bulto. No tenía nada que ver una cosa con la otra, pero era otra vez como volver a empezar.

“Al principio es un susto muy grande, obviamente”

¿Cómo se lo tomó en ese momento?

Al principio es un susto muy grande, obviamente. Pero lo cierto es que piensas que si no me hubiera lesionado del cruzado, no sé si yo me habría dado cuenta de lo que tenía. Ni notaba, ni me dolía nada. Al principio piensas que lesionarte es una putada… pero luego casi le doy las gracias a haberme roto el cruzado.

Lo cierto es que al principio me lo tomé bastante mal, porque iba a ir a estudiar fuera. Ya me habían cogido en una universidad de León para hacer aeronáutica. Me acuerdo que fue un puente, un lunes fui con mi madre a mirar pisos y el miércoles me dijeron los resultados del bulto. Se te viene el mundo un poco encima, la verdad. Tuve que aparcar la idea de irme a estudiar fuera.

No tuve mucho tiempo de pensar. Lo primero que me vino a la cabeza es que tenía que sacarlo adelante con el apoyo de todos. Me dijeron que era maligno, pero que dentro de eso era lo más leve. Que en la mayoría de los casos no había que seguir con tratamiento ni con quimioterapia ni nada.

¿Tiene miedo a que vuelva a aparecer?

Sí claro, eso siempre está. No se sabía el origen, ni la causa, ni nada. Me dijeron que era una cosa muy rara y que podía volver a salirme. No en el mismo sitio, pero sí en la misma pierna. Que por tema de la gravedad, que podía aparecer alguno más abajo. Ahora sí que me paso la mano en la ducha para vigilar un poco por precaución.

¿Te ha cambiado algo la forma de ver la vida?

No, la verdad es que no. No me ha cambiado nada, sinceramente.

DNI

Íñigo Berrogui Morrás (20/02/1997)

4º DE INGENIERÍA INDUSTRIAL

Juega en el LEZKAIRU (REGIONAL PREFERENTE)

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