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Este desafortunado empate en Soria no es nada más que una piedra en el camino. Ni Osasuna ha dilapidado sus opciones de ascenso en Soria, ni ese gol en el último minuto da al traste con toda la temporada. Básicamente, porque la temporada ya parecía estar tirada a la basura hace tiempo. Con un Osasuna sin alma, sin identidad, muy lejos de cumplir los objetivos de pretemporada y con cada vez más masa social desencantada.

Por cierto, esta vez sí, Osasuna tuvo que remar contra viento y marea. Esta vez sí. Lo que sucede es que este discurso se ha banalizado tanto, que ya ha perdido absolutamente el sentido. Ya nadie se cree lo de la mala suerte, ni incluso cuando Osasuna la padece. Igual que las finales, dicho sea de paso. Hemos jugado tantas ya, que hasta he perdido la cuenta.

El partido de Osasuna fue serio y no mereció perder, tampoco mereció ganar. Así que, por muy mal que sepa el empate en el descuento, quizás sea lo más justo. Cierto es que el Numancia tampoco hizo muchos más méritos que Osasuna, pero sí es cierto que merodeó el área rojilla más que Osasuna la soriana. Y eso que fue Oier quien dispuso de la mejor ocasión del partido al filo del descanso. Con hacer un partido sobrio, a muchos nos bastó. No pedimos mucho más. Quizás, habiendo jugado algún partido más así, a lo mejor estaríamos ahora en Fase de Ascenso. Sin  brillantez, pero con intensidad y personalidad.

No entiendo por qué Flaño no ha jugado nada hasta hace unos días, no entiendo por qué Barja ha desaparecido del once y de los 14 que juegan todos los partidos. No entiendo por qué no se ha apostado por el 4-1-4-1 desde el principio sin realizar tanta variante táctica. No entiendo cómo en Tajonar no puede haber laterales que disputen el puesto a Lillo y Oier. Igual soy un absoluto desconocedor del fútbol, que puede ser. Porque no soy guardiolista, y eso me resta puntos seguro.

Pero sí he sacado una lección del partido de ayer. Yo de mayor quiero ser como el Numancia. Un equipo consolidado en Segunda con un presupuesto normalito, con jugadores contrastados en Segunda, pero sin la vitola de estrellas, con un navarro en el eje del centro del campo, con mucho sacrificio, que salga a morder desde el principio, que haga daño a balón parado, que crea en lo que hace, que tenga ambición… Parece mentira, pero tengo la sensación de que tenemos mucho que aprender del Numancia. Sí, del Numancia.

Hemos querido correr para estar de nuevo en Primera. Algo que ya nos sucedió hace tres años y no hemos aprendido. Hemos gastado gran parte del dinero de la ayuda por el descenso para volver a estar en lo más alto. Hemos primado los 40 ‘kilos’ de las televisiones en Primera a los intereses del club. Y unos me dirán que qué más interés que el de coger ‘la pasta’ y sanear el club… Pues bien, recuperar una filosofía y una identidad perdidas. Ese es el mayor logro e interés que puede tener ahora Osasuna. Los resultados seguro que llegarán, porque históricamente Osasuna ha tenido cantera como para estar peleando por alcanzar la Primera División.

Y digo bien, recuperar esos valores, esa identidad, porque se han perdido. Hace tiempo que se han extraviado. Y tenemos internacionales sub-19 jugando en otros equipos y tenemos buenos futbolistas en la cantera cuya meta es jugar en el Promesas, no la de alcanzar el primer equipo. La puerta está cerrada a cal y canto por jugadores que están demostrando un nivel medio en Segunda División. Osasuna ha perdido esa comunión con la grada. Y lejos de buscar explicaciones y soluciones, se dispara hacia otros lados. Se intenta buscar excusas y tirar de populismo en algunas ocasiones. Lo que hay que hacer es apostar de una vez por todas por un club estable. Con Íñigos Pérez, con Íñigos Eguaras, con Kikes Barjas, con hermanos Flaño, con Oieres y Torres, con Buñueles, Migueles Díaz, Álvaros y Javis Martínez… Y, por supuesto, con cuatro o cinco jugadores contrastados en la categoría. Es decir, prácticamente al revés de lo que sucede ahora. Que no se sube en cuatro años, pues no se sube. Pero se consolida un proyecto, una plantilla, un futuro con jugadores de casa… Pero para eso, tanto afición, como directiva. como dirección deportiva deberían tener claro cuáles son los objetivos y tener paciencia. Y a día de hoy, es todo bastante difícil.

Esta es la lección que he sacado del Numancia-Osasuna de ayer. Si alguno en el club ha sacado la misma que yo, bienvenido sea el jarro de agua fría de Los Pajaritos. Si se vuelven a hacer otros 13 fichajes en verano y no se rectifica a tiempo, esta desilusión y este desencanto irá en aumento. Y Osasuna poco a poco irá perdiendo su esencia. Pasaremos de ser un club con mucha identidad a un Deportivo de la Coruña o un Getafe, pero con menos poder adquisitivo.

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