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Osasuna lleva siendo una noria dos años consecutivos. Casi tres, si contamos el año del descenso, cuando alguno se ilusionó con los fracasados fichajes de invierno. Cuando parece que Osasuna va tomando el camino correcto y hace cosas que gustan al aficionado, llega el mazazo, la desilusión. Lo de ayer en Oviedo fue un claro paso hacia atrás. Tanto que recordó a los aburridos y cobardes partidos de la segunda vuelta de Osasuna de la pasada temporada. Por ningún lado se vio el espíritu de este nuevo Osasuna de Jagoba Arrasate. Un nuevo Osasuna que, desde mi humilde punto de vista, no da para luchar por estar entre los seis primeros, pero que al menos ilusiona mucho más que el del año pasado. Que tiene sitio para los Barja, Unai, David, Oier y Torres (faltaría alguno más a mi juicio, pero tampoco se pueden pedir peras al olmo). Un Osasuna (a excepción de ayer) que entretiene, que contagia.

Insisto, no fue el caso de ayer, que recordó mucho más a la peor versión del Osasuna de Diego Martínez, más que a un equipo de Jagoba Arrasate. Rácano todo el partido, no creamos ninguna jugada de peligro tras el gol. Temeroso con balón. Y, como siempre, concediendo demasiados errores atrás. Ese es el principal problema de este equipo. Y me reitero en la opinión de la semana pasada: no es problema de la forma de jugar, porque ayer el equipo estuvo más o menos arropado durante todo el partido. Es por errores graves individuales. Ayer volvió a fallar descaradamente Rubén Martínez, con el que cada vez estoy más convencido de que nos metieron un golazo por la escuadra. Ayer, el desafortunado fue Unai García, que estaba siendo el defensor más regular durante toda la temporada. Era el único zaguero que se salvaba en este apartado. Pero hasta el mejor escribano echa un borrón. Lo de Nacho Vidal, tiene un capítulo aparte. Buen llegador, pero al igual que Clerc, poco interiorizados los conceptos defensivos. Como el hecho de cometer una falta lateral absolutamente innecesaria con un futbolista de espaldas pegado a línea de cal en el minuto 90. Jugada de cadetes. Reconozco que no entendía muy bien cómo David acabó jugando de lateral derecho (fuera de sitio), estando Nacho Vidal en el campo. Pero cuando vi la jugada, lo entendí a la perfección. Sin ese grave error, no se habrían cometido los de Vicandi Garrido y el de Rubén. Me repito, con esos clamorosos fallos semana tras semana, en los que poco tienen que ver Arrasate y Alkiza, no podemos pelear nunca por estar entre los mejores. Y mucho menos si no tenemos el balón, como fue el caso de ayer.

Al acabar el choque, comentando el partido con el maravilloso consejo de sabios con el que tuve el placer de compartir la tarde, había discrepancia de opiniones. Alguno pensaba que Osasuna no había merecido perder. Otros que sí lo había merecido. Que si lo más justo habría sido un empate… Cierto es que el Oviedo no tuvo llegadas de mucho peligro al área osasunista, pero no menos cierto es que estuvo toda la segunda parte rondando el área rojilla. El Oviedo se llevó excesiva recompensa para lo que propuso, quizás sea cierto; pero es que si Osasuna llega a empatar en Oviedo, también habría sido demasiada renta para el horrible partido que hizo. ¿Mereció perder Osasuna? Lo cierto es que el partido de los de Arrasate fue para perder, lo que pasa es que nos engaña que el Oviedo tampoco realizó un encuentro como para ganar. Se llevó los puntos quien más expuso y quien más ganas tuvo de llevárselo en el segundo tiempo. Aunque sin mucho fútbol, la verdad.

Tángana lamentable

Al “señor” Chirstian Fernández Bolaño alguien debería decirle que hay que ser más noble, más honrado, más señor y no tan… Una cosa es ser duro y otra bien diferente ir a hacer daño directamente, como lo hizo ayer con Brandon Thomas. Es uno de esos futbolistas que la Liga haría bien en sancionar con vídeos, no se puede permitir que un jugador así salga impune muchos partidos en los tiempos que corren. Con la tecnología que hay hoy en día. La agresión de ayer la vimos todos, no intenta evitar a Brandon que está en el suelo y le pisa descaradamente. Como diría Javier Iborra, muy acertadamente por cierto, si en vez de ser Brandon hubiera sido un cocodrilo, ¿Bolaño habría saltado para evitarlo? No haré más preguntas, señoría. Él fue, además, el principal causante de la tángana de final del partido. Un impresentable.

Eso no quita para que la imagen de Osasuna, tras la provocación de este impresentable, fuera lamentable. No estuvo bien Jagoba Arrasate, mucho menos Braulio, que debería estar en el palco y con muchas menos revoluciones que jugadores y entrenador. No demuestra con eso más osasunismo, sino peor imagen. Entiendo el calentón de los jugadores, a nadie le gusta que le chuleen sobre el terreno de juego. Pero quienes deberían tener la cabeza fría no deben echar gasolina al fuego. Antes bien, todo lo contrario.

Vicandi, por favor, no más

Vicandi Garrido, y lo dejo para último, para que nadie lo vea como una excusa, estuvo horroroso. Del nivel del partido, más o menos. No podemos esconder nuestras contundentes carencias en la pésima actuación del colegiado, pero tampoco tenemos por qué obviar su lamentable arbitraje. Bolaño se marchó si tarjeta, Lillo fue expulsado por doble amonestación cuando ninguna de las dos fue merecedora de tal castigo. Permitió en exceso durante todo el choque y se le fue la mano al final con Lillo. Por no hablar, por supuesto, con el hecho de tripitir la falta del 2-1. Oye, y Saúl Berjón se marchó sin tarjeta en esa jugada. Y mira que yo pensaba que si se pedía distancia y se sacaba antes de que pitara el árbitro era cartulina… Así hasta en dos ocasiones. Vicandi Garrido, no más, por favor.

Resumen del partido

Rueda de prensa de Jagoba Arrasate

Resumen del ‘Osasuna a Ritmo de ROCK & ROLL’  de Cope +

‘BFM’ de ‘Osasuna a Ritmo de R&R’

Análisis del socio (Iosu Ilincheta)

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