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Vistas ya siete jornadas de liga y cuatro encuentros como locales, me vienen varias reflexiones y conclusiones a la cabeza. Y la mayoría no son muy positivas. Será que Osasuna está acabando con mi optimismo vital.

La primera de ellas es que este equipo no va a pelear por el ascenso a Primera. Lo tengo meridianamente claro. Cuanto antes asumamos que el objetivo de este equipo no es otro que la permanencia, menos disgustos nos llevaremos. Ya lo decía Braulio, somos favoritos, “junto a otros 15 equipos”, ahí andaremos entre el décimo y el decimoquinto. Al menos así lo veo, con no menos de cuatro jugadores titulares que no están al nivel de un aspirante al ascenso. Y, por si había alguna duda, ninguno de ellos es canterano. Sin embargo, y esta es acaso la conclusión más positiva que saco, lo cierto es que el juego de Osasuna ilusiona más que el del año pasado. Los resultados están siendo peores, pero el aficionado se divierte algo más que el pasado ejercicio. Cosa que, por otra parte, no es era muy difícil.

Y con esto a mí me puede valer. No soy de los que exige a Osasuna estar en Primera División. Yo soy más de recobrar poco a poco la identidad y lograr el ascenso (cuando tenga que ser) siendo Osasuna, no un club más. Eso qué quiere decir, que si Osasuna logra la permanencia con cinco o seis canteranos jugando habitualmente, dando alternativas a Kike Barja, Olavide, David García, Juan Pérez y algún jugador más del Promesas, yo me daría por satisfecho. En el fondo, no estás consiguiendo ascender, pero sí sentar las bases de siete u ocho jugadores que pueden ser importantes en el club en la próxima década. Sin embargo, hoy por hoy, eso no lo estamos viendo. Sí que se ve un cierto acercamiento entre el equipo y la grada en casa, con partidos más abiertos, con un juego más directo que contagia a la grada y con una mayor complicidad entre equipo, entrenador y afición. Sin embargo, desde mi anterior premisa, no entiendo que David García, Miguel Olavide o Juan Pérez estén por detrás de Aridane, David Rodríguez o Rubén Martínez. No lo entiendo.

Otra de mis conclusiones negativas es que la plantilla de Osasuna se ha debilitado con respecto al año pasado. Rubén García e Íñigo Pérez son dos aciertos rotundos, e incluso Nacho Vidal. Pero no se ha hecho nada para fortalecer puestos que ya el año pasado flaqueaban. Véase el lateral izquierdo o la punta de ataque. En este sentido, me empiezo a cuestionar también la efectividad de los fichajes de Braulio. Una veintena de futbolistas ha traído en este año y medio que lleva en el club, para al final darnos cuenta que uno de los jugadores más desequilibrantes lo teníamos en casa (Kike Barja), sin necesidad de buscar tanto jugador ofensivo a domicilio. En defensa, juegan tres jugadores no formados en Tajonar, algo que sigo sin entender. Y una cosa está clara, dos años consecutivos estando en el top 5 de Segunda en cuanto a presupuesto y límite salarial, y dos años que nos vamos a quedar sin jugar ni siquiera Fase de Ascenso (con 50% de conjetura).

Para ser justos, diré que Jagoba Arrasate me convence. No sé si será buen entrenador o no, si cuajará o no en Osasuna, pero lo cierto es que reconoce cuando su equipo no lo hace bien, detecta los errores y no se conforma con excusas como otros. El calor, el frío, el árbitro, las lesiones… todavía no han sido motivos de ninguna derrota para Arrasate en rueda de prensa. Ayer me encantó cuando dijo que defensivamente el equipo no había estado bien, que el no haber encajado gol no nos puede engañar. Alguno habría sacado pecho tras lograr su segundo partido consecutivo imbatido. Así pues, para que no haya dudas, confío en este entrenador y espero que termine dando más protagonismo a la cantera. En quien no confío es en que se haya confeccionado una plantilla para estar entre los seis primeros. A pesar del importante presupuesto que se maneja.

Igual es una visión pesimista la de hoy lunes 1 de octubre tras el 0-0 en casa. Puede serlo. Pero lo cierto es que sólo hemos sumado 8 puntos de 21 y todavía no nos hemos medido a Málaga, Las Palmas, Deportivo o Zaragoza. Y sólo uno de los siete rivales a los que nos hemos medido está entre los seis primeros clasificados en estos momentos (Granada).

Destacable del partido de ayer

Del partido de rescato de nuevo el partido de Oier en el centro del campo, muy correcto. Muy bien en labores defensivas y ayudando en ataque, donde sin duda le cuesta un poco más. Y la valentía y chispa de Kike Barja, el jugador que más contagia al equipo y que más sensación de peligro genera al rival. Íñigo Pérez y Rubén García vuelven a demostrar que son buenos futbolistas para este Osasuna, pero tampoco destacaron sobre manera.

Y, bueno, es justo decir también que los errores cometidos por Aridane y Rubén Martínez fueron subsanados por ambos correctamente. Al César lo que es del César.

Análisis del socio


‘El bueno, el feo y el malo’ de Javier Iborra

Resumen de ‘Osasuna a ritmo de Rock & Roll’

Resumen del partido Liga 123

Rueda de prensa de Jagoba Arrasate

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