Compartir

Con lo bonito que fue el día, con lo bien que pasé un día tan señalado, y lo mal que terminó la jornada. Todo se empezó a torcer cuando Jagoba ratificó mis peores presentimientos, Rubén Martínez sustituiría a Juan Pérez en portería. Desde ese momento, todo lo que rodeaba a Osasuna comenzaba a gustarme más bien poco en el día de ayer. Y no por mi culpa, sino porque el conjunto rojillo no mostró absolutamente nada que me pudiera ilusionar. Más de lo mismo en el campo, no me gustó la imagen que dejó el equipo, no me gustaron los cambios, no me gustó la escasa reacción después de encajar los goles, no me gustaron los enésimos errores individuales que volvieron a condenar al equipo, no me gustó el desacierto de Roberto Torres, no me gustó la desconexión de Xisco… En definitiva, y por si no se habían dado cuenta, no me gustó. Osasuna no me gustó. Como diría el mítico ‘fósforo’ de Herrera, ya se lo barruntaba el perrete (Lula) cuando conoció la alineación rojilla.

Peligrosamente, este equipo comienza a parecerse al de la temporada pasada. Con interesantes jugadores en zona de tres cuartos, pero sin un nueve goleador y con numerosas errores atrás que cuestan muchos puntos. Un equipo plano que estuvo a merced del rival, sobre todo durante la primera mitad. Los aficionados, que este verano han vuelto a ilusionarse con el proyecto, con el quinto presupuesto más alto de la categoría, comienzan a perder esa ilusión que generaba Osasuna. No ha visto un cambio radical, y eso le preocupa. Y a mí también. Y mucho. Aunque confío plenamente en Jagoba Arrasate y Bittor Alkiza, creo que están sobradamente capacitados para revertir esta situación.

No preocupan los puntos, la falta de victorias, la anécdota de vernos tan abajo en la tabla. Preocupa el juego, la imagen que está dando el equipo, las sensaciones. Eso es lo realmente importante. Cierto es que hay que sumar de tres en tres, pero no caigamos en los errores de la pasada temporada. No empecemos a jugar finales en septiembre y le metamos más presión de la que ya tiene a la plantilla. El objetivo tiene que ser encontrar el juego idóneo, que las piezas del puzle encajen y que el público se identifique con el equipo. Con todo eso, los resultados irán llegando, porque Osasuna tiene buenos jugadores de medio campo hacia adelante.

Juan Villar y Rubén García son, sin duda, dos grandes incorporaciones. Como la de Íñigo Pérez, fundamental. Sin embargo, igual hay que empezar a buscar alternativas. Clerc y Vidal pasan apuros, muchos en ocasiones, a la hora de defender. Xisco y David Rodríguez se encuentran muy desenganchados del juego. Roberto Torres no atraviesa por su mejor momento. Mientras, Kike Barja y Miguel Olavide, que tuvieron su oportunidad en Mallorca, podrían ser alternativas en ataque.

La opinión de muchos aficionados en el universo paralelo que es Twitter hablan de falta de actitud. Lo cierto es que el Granada se llevaba todas las disputas, las caídas, los rechaces…, pero no creo que fuera por falta de actitud, sino porque el equipo se vio superado en todo momento. Problema físico, problema mental, casualidad o menos calidad que el Granada… o una mezcla de todo seguramente. Pero sinceramente no creo que sea por falta de actitud.

El próximo fin de semana, Osasuna recibirá al Almería en casa. Será un buen momento para dar un golpe encima de la mesa. Aprovechar ese partido para que sea el punto de inflexión que necesita el equipo. Pero alguna tecla hay que tocar.

Vídeo del partido

Resumen de ‘Osasuna a Ritmo de Rock & Roll’

Análisis del socio: Javier Boillos

‘El bueno, el feo y el malo’ de Javier Iborra

Tertulión rojillo

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here