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Es pronto, muy pronto todavía, pero hay que espabilar. Y mucho. A mi mente se vienen momentos en los que Osasuna ha sufrido demasiado. Años en los que se realizaron fichajes de relumbrón con el objetivo de estar arriba, y se acabó peleando por no descender tirando de gente de la casa con la que al principio no se contaba. Quizás esté muy pesimista, pero es que después del partido frente al Nastic, no veo algún resquicio al que agarrar mi positivismo habitual. Bueno, uno solo, las palabras de un amigo socio del Zaragoza que está convencido de que Osasuna peleará a final de temporada por estar entre los seis primeros. Eso sí, es tal su animadversión hacia Osasuna que no sé si lo dice por reírse de uno o por convencimiento propio.

Lo cierto es que lo del Nou Estadi fue un desastre. Sólo se salvan unos minutos en la primera parte en la que aparecieron Íñigo Pérez, Rubén García y Brandon Thomas. Precisamente, fruto de una triangulación entre los dos últimos llegó la única ocasión rojilla en todo el choque, pero Rubén no estuvo afortunado ante Becerra con pierna derecha. Las diagonales de Íñigo Pérez a banda derecha, donde aparecía Rubén García, junto a las individualidades de Brandon Thomas, con gran movilidad arriba, fue lo único que se salvó del partido. Cuando Rubén aparece, Osasuna da sensación de peligro; cuando se diluye, el equipo desaparece. Pero es que Rubén García necesita tener el balón y durante el segundo periodo, el conjunto rojillo fue superado ampliamente por el Nastic.

Al descanso nos fuimos en ‘Osasuna a Ritmo de Rock & Roll’ con un sabor agridulce. El Nastic había llegado mucho más que nosotros, pero la ocasión más clara fue de Osasuna, que acabó mejor que el conjunto local. Sin embargo, tras la reanudación, y especialmente tras el parón por el choque entre Abraham y Fali, Osasuna desapareció preocupantemente del mapa. Volvieron los errores individuales, graves de nuevo, y el Nastic comenzó a generar ocasiones sin parar. Hasta cinco claras de gol contamos en Cope +. No es cuestión de cargar las tintas contra nadie, pero justo es decir que Aridane jugó uno de los peores partidos desde que está en Osasuna. Perdió la marca en varias ocasiones, rompió el fuera de juego en otras tantas… hasta tres ocasiones del Nastic fueron errores suyos, incluido el del gol. Un tanto en el que Rubén, a mi juicio, pudo hacer algo más. Bastante más.

La situación es preocupante, no tanto por haber conseguido 4 puntos de 15. Sino por la forma en que se han conseguido y por los rivales a los que nos hemos enfrentado. Si hay 15 aspirantes al ascenso, como nosotros, no creo que Mallorca, Elche, Almería o Nastic vayan a estar entre ellos. Además, fuera de casa, el equipo está siendo superado por todos sus rivales. Pero lo más grave es la inseguridad que el equipo muestra por momentos atrás. Siempre hay dos o tres errores individuales que cuestan goles a Osasuna, siempre. Y así es difícil ganar los partidos. Cierto es que en casa se está atacando mucho mejor y que el equipo llega con más facilidad a la portería contraria, que la afición se divierte. Pero si concedes demasiado, sacar los partidos de casa adelante no será nada sencillo tampoco. Para muestra un botón, han visitado El Sadar este año Elche, Almería y Reus, y hemos cosechado un empate, un y triunfo y una derrota.

Realmente, no sé si los errores a la hora de defender (no siempre de los de atrás) son por falta de concentración, por falta de calidad o por falta de confianza a la hora de achicar espacios. Lo cierto es que generamos demasiado espacio entre pivotes y centrales y de ahí vienen muchos de nuestros males. Como en el gol de ayer, que Aridane rompiera el fuera de juego es un grave error individual añadido a la jugada. Tampoco sé muy bien cómo corregirlos, pero espero que Jagoba Arrasate, que creo que sabe perfectamente cuáles son las lagunas del equipo, sepa cómo hacerlo cuanto antes.

Por último, me gustaría intentar explicarme a mí mismo el cambio de sistema. Una variante táctica que ya el año pasado nos dio pocos resultados. Arrasate parece no querer renunciar a los dos laterales ofensivos que tenemos: Nacho Vidal y Carlos Clerc. Para ello, fuera de casa, que a priori vas a tener menos el balón, quiso reforzar el entramado defensivo. No metiendo más jugadores de corte defensivo, sino intentando tapar los huecos a la espalda de los carriles. No lo consiguió. Es más, se generaron muchas dudas, sobre todo entre Aridane y Clerc. Igual sería buen momento de prescindir de uno de esos carrileros, en mi opinión Clerc, para apostar por el espartano Lillo como lateral en defensa de cuatro. No creo que sea tanta cuestión de jugar con cinco o con cuatro, sino de tapar bien los espacios y no generarlos. Con un lateral más de corte defensivo y haciendo al equipo más corto, en vez de tan largo, quizás se pueda conseguir algo más a domicilio. Aunque ello suponga que haya que jugar con menos alegría y esperando mucho más al rival. La Segunda División es muy complicada y fuera de casa igual deberíamos buscar más la practicidad que la plasticidad.

Mención aparte merece el encuentro de Oier, que estuvo realmente bien. Haciendo todo y más, recuperando balones, apretando arriba, llegando, fue el más entonado durante todo el partido.

Resumen del partido

Rueda de prensa de Jagoba

‘Análisis del socio’: Haizea Zamora

‘El bueno, el feo y el malo’ de Javier Iborra

 

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